Características de la amenaza terrorista sobre Chile

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Las siguientes líneas corresponden a un análisis, en el cual se aborda, en forma general, las características de los dos focos de violencia terrorista que actualmente se manifiestan en Chile, a través de información obtenida de fuentes abiertas.

Terrorismo Nacionalista Étnico

Los actos de violencia de la regiones de La Araucanía y del Biobío constituyen terrorismo, por cuanto se trata de la ejecución seriada y sistemática de acciones puntuales de violencia, utilizadas como táctica  política, es decir, no se está en presencia de hechos aislados, sino violencia planificada que persigue objetivos políticos. En este sentido, la principal organización que ha desarrollado e inspirado acciones de terrorismo en la denominada zona de conflicto es la Coordinadora Arauco Malleco (CAM). Dicha organización, se autodefine como autonomista, anti-sistémica y revolucionaria; planteando que su lucha es de liberación nacional a partir de la condición de pueblo oprimido. Del análisis de sus publicaciones se desprende la visión mesiánica de entender a su propia organización como la punta de lanza de la liberación de un pueblo que estaría sometido. Este es un rasgo común a diversas formas de terrorismo, vale decir, percibir el colectivo de referencia como víctima que combate al poderoso opresor, pero que debido a su propia inferioridad de medios recurre a la táctica terrorista.  En definitiva, la CAM mediante su ideología y estrategia aspira a obtener autonomía política y territorio para su colectivo étnico de referencia.

En el sentido de lo anterior, y para comprenderlo mejor, se puede decir que se trata de un proceso de movilización, en el cual los individuos que adscriben al terrorismo en la zona de conflicto, para movilizar a otros, enarbolan una causa atractiva, un agravio que pueda movilizar a muchas personas: La exclusión étnica. Estos sentimientos de indignación moral actúan como motor de movilización para incrementar activistas y apoyo social. Además, lograr ese ansiado apoyo es necesario para evitar ser percibidos como simples criminales, justificando para ello el uso de la violencia: “La CAM ha sido la primera organización mapuche que ha reivindicado el uso de la violencia, la ha argumentado y justificado con argumentos políticos prácticamente irrefutables, desde la perspectiva de un pueblo ocupado y oprimido, violencia reconocida inclusive en el ámbito internacional como el derecho a la rebelión y que ha obtenido la simpatía de amplios sectores. Sumado a lo anterior, el actual Estado capitalista globalizado o neoliberal, es un Estado militarizado por naturaleza, lo que nos da el derecho a rebelarnos y a defendernos” (Punto final, 2013).

La violencia adquiere un sentido tanto moral como utilitario respecto a la causa autonomista entre los adeptos de este nacionalismo étnico, el cual busca la construcción de autonomía política al margen del Estado, sin la intervención del sistema de partidos ni de instituciones del mundo winka. Daniel Melinao, werkén (vocero) de la comunidad Wente Winkul Mapu, señala: “Somos un pueblo aparte. Somos mapuches y reclamamos territorio, libre determinación y reconocimiento como nación. No creemos en el Estado ni en la justicia chilena” (Diario El Mercurio, 2014: D9).

El terrorismo de la Araucanía, como cualquier otra manifestación de terrorismo en otras latitudes, está hecho para ser leído, en términos que busca generar un impacto, la máxima publicidad, y está dirigido a audiencias definidas por los terroristas, como el gobierno, los agricultores, las empresas forestales; con la finalidad de intimidar e influir respecto a su causa. Dicha causa, claro está, es la autonomía del pueblo mapuche, su “liberación nacional”. La violencia en la zona se expresa en distintas formas de acción y posee un propósito propagandístico y de desmoralización del enemigo.

La CAM en el contexto de su lucha de liberación ha definido tres formas de acción: “Del proyecto político-estratégico de la CAM y de su expresión concreta en la lucha por Territorio y Autonomía, se puede desprender que lo fundamental de la propuesta gira en torno a tres formas-métodos de acción, que combinadamente caracterizan una lucha de tipo anti-sistémica, anticolonial y revolucionaria. Hacemos referencia a las recuperaciones de tierra y territorio a través de formas productivas y en contra de la propiedad privada que sustenta el sistema de relaciones económicas, construido luego de la usurpación y despojo del territorio Mapuche; que implica la reapropiación de recursos para constituir Poder Mapuche. En segundo lugar hacemos referencia a las acciones de autodefensa, las que se plantean como acciones comunitarias para hacer frente a la acción violenta de los agentes del Estado y/o representantes de los grupos económicos, expresados en grupos paramilitares anti-mapuche. Aquí cobran legitimidad los enfrentamientos y las acciones menores en contra de las fuerzas policiales, orientadas principalmente hacia la defensa de las comunidades ante la violencia estatal y en defensa de los procesos de recuperación territorial productiva, para consolidar conquistas en materia territorial y política. En tercer lugar nos referimos a las Acciones de Resistencia, que en su mayoría son acciones incendiarias que están orientadas a la destrucción de maquinarias, infraestructura, transporte e insumos de propietarios privados (como las empresas forestales) que confrontan directamente contra las comunidades movilizadas por derechos territoriales y políticos” (www.weftun.org).

Respecto a las acciones de resistencia, los atentados incendiarios son la principal arma terrorista, por diversas razones, entre ellas por el fácil acceso a la logística requerida, como por el hecho que no se necesita gran cualificación de los perpetradores para ejecutar los atentados y no representa dificultades en materia de transporte y almacenaje de los elementos requeridos. Respecto a los objetivos de los atentados incendiarios, la organización terrorista señala: “Las acciones de resistencia, como se ha señalado, son en su mayoría de carácter incendiario, tienen por objetivo afectar la economía del enemigo, más bien el circuito productivo de la inversión capitalista nacional y transnacional en el Wallmapu, siempre y cuando éste confronte y ponga en riesgo la vida Mapuche (…) en la actualidad, en acciones elaboradas por grupos reducidos que actúan necesariamente en la clandestinidad y con rigurosos métodos de seguridad. Son acciones que efectivamente persiguen un daño o destrucción, pero que fueron definidas sólo hacia objetivos materiales. Esta cuestión es estricta en el planteamiento de la CAM. Por tanto, las acciones de resistencia poseen el objetivo primario de generar pérdidas económicas a la producción capitalista, o al menos, producir una interrupción al circuito productivo que daña directamente el hábitat y la vida Mapuche” (www.weftun.org) .

Según información de prensa, que habría sido obtenida de fuentes policiales, los hechos de violencia ocurridos en la zona comprendida por las regiones del Biobío y La Araucanía,  en la primera mitad del 2014 se incrementaron respecto al año anterior, de 136 a 177 casos (www.canal13.cl). Además del aumento en el número de atentados, se observa que se ha acrecentado la intensidad de la violencia, con situaciones como el ataque a helicópteros para combate de incendios forestales y emboscadas a personal policial; también con un mayor empleo de armas de fuego.

Es común en las expresiones de terrorismo que se defina un enemigo institucional o social, que se le responsabiliza de las injusticias y cuya imagen se devalúa hasta deshumanizarla o demonizarla. Una consecuencia de esto es el desplazamiento de la responsabilidad por las agresiones terroristas, como también la inhibición de posibles reacciones de empatía hacía las posibles víctimas, sentimientos de odio y deseos de venganza (De la Corte, 2007: 48). En este caso, el enemigo se percibe representado por el Sistema Económico, cuyas expresiones son el Estado, las empresas forestales y los propietarios de tierras.

Un rasgo distintivo de los atentados terroristas incendiarios, los cuales poseen una dimensión de sabotaje económico, es que, aunque cuando existen víctimas fatales, en la generalidad- no siempre- han perseguido daños materiales, por sobre daños a personas, siendo los principales blancos las empresas forestales e infraestructura de agricultores de la región, observándose una suerte de ética terrorista respecto de la proporcionalidad de los efectos, en el marco de la rigurosa planificación de los atentados, cometidos por células de la CAM denominadas Órganos de Resistencia Territorial (ORT) y otros grupos afines.

En relación a los Órganos de Resistencia Territorial (ORT), según informaciones de prensa, basados en inteligencia policial, existirían cinco grupos, de los cuales cuatro funcionan en la provincia de Cautín: Lleupeco, Muco, Trapilhue y Carahue-Imperiual; y uno en Malleco: Nagche. Cada célula tendría una veintena de miembros conformadas por comuneros mapuches y estudiantes del mismo origen étnico entre los 17 y 35 años. Estas células están cada día más reducidas, pero han elevado su nivel de seguridad, lo que incluye amenazas de muerte a posibles delatores (www.soychile.cl). Se está en presencia de la articulación de grupos organizados para la ejecución planificada de violencia como parte integral de una estrategia: “Estas expresiones de resistencia van desde mínimas acciones de desobediencia, con resistencia cultural e ideológica, pasando por la autodefensa de masas, hasta la construcción de órganos de resistencia territorial que garanticen un tipo de accionar ofensivo y estratégico, que incluso nos desafía a hacer esfuerzos mayores para la construcción de una fuerza cualitativamente superior en el plano material y militar” (www.weftun.org).

Desde la perspectiva de la CAM, el camino de la violencia no sólo forma parte de la estrategia para alcanzar la autonomía política y control territorial, sino también para la construcción de una sociedad mapuche idealizada, de hecho se plantea la “reconstrucción” del pueblo mapuche, la vuelta a la forma de vida de los mapuches de antaño: “Nuestro objetivo fundamental es volver a ser Nación Mapuche, lo que implica un tipo de sociedad de acuerdo a nuestra concepción de identidad y cultural, en la que la visión colectiva predomina por sobre la individual. Un tipo de sociedad que recoja los elementos más sólidos de la vida comunitaria que desarrollaba nuestro Pueblo anteriormente” (www.weftun.org). Ello asimismo presupone organización política de la sociedad mapuche conforme a la organización tradicional de antaño, respecto a las autoridades tradicionales.

Resulta importante distinguir que, actualmente, la relevancia de la CAM no se encuentra en su propia capacidad operativa para ejecutar atentados, sino en su rol de instigador, o inspirador, para la realización de acciones de violencia que llevan a cabo, no exclusivamente los ORT, sino también otros grupos afines que adhieren a la causa, evidenciándose que la organización que se autoerigía como punta de lanza de una lucha de liberación no cuenta hoy con capacidad operativa para sostener por sí misma una prolongada campaña terrorista, no obstante, es innegable su permanente “contribución” a la radicalización violenta.

Los terroristas para operar en la clandestinidad cuentan con la tácita complicidad de sus comunidades, quienes les brindan protección y los ocultan de la acción policial; ya que los individuos que, tras experimentar un proceso de radicalización violenta, optan por el terrorismo, si bien son una minoría dentro del mundo mapuche, cuentan con una base social de apoyo que posibilita la permanente ejecución de atentados. De aquella base social también surgen colaboradores y activistas.

En definitiva, estamos en presencia del desarrollo de un terrorismo étnico-nacionalista, que, afortunadamente, aún carece de la suficiente capacidad operativa y cualificación de sus militantes para sostener una prolongada campaña terrorista de alto impacto mediático. No obstante, según como evolucione el fenómeno, estos terroristas podrían ir sofisticando sus métodos y los clásicos atentados incendiarios combinarlos con otro tipo de ataques (de hecho, ya se evidencia un creciente uso de armas de fuego); todo ello dependiendo de los medios que dispongan, el entrenamiento que alcancen, los apoyos y financiamiento que logren.

Los organismos de seguridad deben generar una respuesta proporcional a la amenaza, ya que una respuesta represiva pero excesiva e indiscriminada, que no distinga entre los terroristas y la población en cuyo seno operan, por mucho que las características socio-demográficas de unos y otros coincida en buena medida tiende a alinear sectores importantes de la misma con respecto al gobierno, generando así graves problemas en la legitimación de las instituciones estatales y, a la postre, un mayor potencial de movilización para las organizaciones armadas clandestinas (Reinares, 1998: 166).

Terrorismo Anarquista

En materia de terrorismo de inspiración anarquista, ejecutado en la región metropolitana, en el informe “Country Reports on Terrorism 2011” de Estado Unidos, se advierte la presencia de “terrorismo domestico” en Chile atribuible a grupos anarquistas locales, el cual se está  realizando  a pequeña  escala con  ataques de dispositivos explosivos elaborados artesanalmente, los que están compuestos por pólvora puestas al interior de extintores, y cuyos objetivos más frecuentes son los bancos. Sin embargo, señala que estos dispositivos “al parecer no fueron construidos para asesinar o herir personas”, aunque se advierte que “sí tienen el potencial para herir a transeúntes (www.elmostrador.cl).

Estos atentados han sido perpetrados por adherentes a la corriente del Anarquismo Insurreccional, caracterizada por ataques a lugares símbolos del Estado y el Capital, en tanto opresores a la liberación; con énfasis en el permanente conflicto de clase.

El escenario del 2011, respecto a la precaución de evitar herir a personas, cambió. Según lo informado por la prensa, hasta inicios de Agosto de 2014, se registró un incremento de los atentados explosivos en la ciudad de Santiago, atribuibles a grupos anarquistas, que comenzaron el año 2005. Un total de 26 ataques se han producido en lo que va corrido del año, de los cuales cuatro han llegado a estallar. En este sentido, un hecho que encendió la alarma para las autoridades lo constituye el atentado del 13 de junio al Metro de Santiago, debido a que se produjo en un medio de transporte público, algo que nunca antes había sucedido, evidenciándose la intencionalidad de los ejecutores de dañar a personas; como también, una semana después, la desactivación de otro artefacto en las cercanías de un jardín infantil.

Entre los atentados que más han acaparado la atención de la opinión pública, se encuentra el de la Iglesia Santa Ana, el 22 de julio. El explosivo, de fabricación casera, se hallaba dentro de una mochila. La policía encontró panfletos de grupos anarquistas que exigían la liberación de dos chilenos procesados por terrorismo en España, por hacer estallar un artefacto en la Basílica del Pilar de Zaragoza en octubre de 2013.

La situación preocupa  a las autoridades, porque, como no había sucedido hasta ahora, los ataques en 2014 tienen características distintas: se han producido en horarios hábiles y en lugares donde habitualmente transita gente. De acuerdo con estadísticas policiales, dadas a conocer por el periódico El Mercurio, de los 198 artefactos instalados desde 2005, un total de 133 han llegado a explotar.

Este año se ha registrado la tasa más alta de incidentes. La mitad de los atentados han sido reconocidos por 31 grupos anarquistas que, hasta ahora, casi siempre hacen explotar las bombas cerca de la medianoche. Muestran preferencia por determinado tipo de objetivos: bancos, cuarteles policiales, iglesias y supermercados. Los elementos más comunes son extintores y pólvora negra (www.elpais.com).

Según información del diario La Tercera, que estaría basada en un informe de la Agencia Nacional de Inteligencia del 2013, existen tres tipos de agrupaciones anarquistas que estarían detrás de los atentados, que en el informe son denominados de la siguiente manera (www.latercera.cl):

  • Los Históricos: Entre sus integrantes se encuentran ex integrantes del Movimiento de Acción Popular Unitario Lautaro (MAPU-Lautaro) y ex reos que se agruparon al interior de la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), cuando cumplían condenas por delitos terroristas en la década de los 90. Una de las características de este grupo es la utilización de explosivos con alto poder destructivo, como el TNT.
  • Los Niños Salvajes: Jóvenes que admiran a los “históricos” y que conocen de ellos a través de actividades en casas okupa.
  • Profesionales: En su paso por universidades formaron parte de colectivos ligados a sectores anti sistémicos, y actualmente, siendo profesionales continúan adscribiendo a la ideología anarquista. Un ejemplo de esta categoría es la agrupación Motor Rebelde.

El punto de inflexión que marca un nuevo escenario, es el atentado al dentro comercial contiguo a la estación de metro Escuela Militar, el 8 de septiembre, ya que el blanco fueron personas inocentes que a esa hora se encontraban en dicho lugar. Concretamente, no se atentó en horas de la noche contra una iglesia o un banco, sino en un lugar lleno de gente, con la evidente intencionalidad de causar heridos; cometidos presumiblemente por una pequeña célula anarquista sin mayores conexiones organizativas.

En definitiva, en la actualidad es posible identificar dos amenazas terroristas en Chile, con distinto grado de capacidad operativa y de peligrosidad.

a) Terrorismo Nacionalista Étnico: Desarrollado en la región de la Araucanía por agrupaciones que adscriben a la autonomía del pueblo Mapuche, cuya expresión típica son los ataques incendiarios.

b) Terrorismo Anti-sistémico: De  baja  connotación  púb  Ejecutado  por grupos  de  inspiración  anarquista,  principalmente  en  la  región metropolitana, con escasa capacidad operativa y limitada articulación organizativa, expresándose mediante atentados con artefactos explosivos caseros, sin capacidad de mantener niveles constantes de violencia.

 

Conclusiones

En Chile existen dos expresiones de terrorismo, siendo la Nacionalista Mapuche aquella que se encuentra en proceso de escalada, y cuya evolución dependerá de los apoyos que logren los terroristas, por tanto, aun cuando el terrorismo anarquista ha acaparado mayor atención de la opinión pública, debido a que los atentados se producen en la capital y sobre todo por el ataque del Metro Escuela Militar, el conflicto de la Araucanía tendrá mayor duración e el tiempo y se intensificaría nivel de violencia.

Afortunadamente, en la actualidad ambas expresiones carecen de una alta cualificación de militantes y limitado acceso a medios materiales que les posibiliten intensificar la violencia. A estos factores debe sumársele la escasa articulación organizativa de las células anarquistas insurreccionales, en concordancia a su visión contraria a estructuras organizativas jerarquizadas.

En definitiva, los mayores esfuerzos en materia de combate al terrorismo deben generarse para la violencia en la Araucanía, debido a que dicha expresión de terrorismo posee un mayor potencial movilizador desde el punto de vista ideológico, como también una mayor capacidad de generar apoyo social en su colectivo de referencia.

BIBLIOGRAFIA

De La Corte, Luis. “Algunas claves psicosociales para el análisis y la explicación de los fenómenos terroristas”, Athena Paper, vol. 2, N°3, 2007.

Diario El Mercurio. “Violencia en La Araucanía: Las razones de los protagonistas y el porqué del fracaso del Estado”, Santiago, 22 junio de 2014.

Diario La Tercera. “Informe de la ANI detecta a tres grupos tras los bombazos”, Santiago, 13 Agosto de 2014.

Reinares, Fernando. “Terrorismo y Antiterrorismo”, Paidós Ibérica, Madrid, 1998.

Sitios Web:

Canal 13. “La Araucanía ha sufrido 177 atentados en 2014”, página web de Canal 13, 07 de julio de 2014, http://www.13.cl/t13/nacional/la-araucania-ha-sufrido-177-atentados-en-2014

El Mostrador. “Informe de EE.UU advierte presencia de terrorismo doméstico en Chile atribuible a grupos anarquistas”, Diario Electrónico El Mostrador, 30 de Septiembre de 2012, http://www.elmostrador.cl/pais/2012/09/30/informe-de-ee-uu-advierte-presencia- de-terrorismo-domestico-en-chile-atribuible-a-grupos-anarquistas/

El País. “El misterio de las bombas de Chile sigue sin resolver”, versión electrónica del diario El País, España, 07 de agosto de 2014, http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/07/actualidad/1407446416_460836.html

Punto Final. “Héctor Llaitul desde la prisión: Un pueblo oprimido tiene derecho a la rebelión”, versión electrónica de revista Punto Final, 25 de enero de 2013, http://www.puntofinal.cl/

Soy Chile. “Carabineros tendría identificados a quienes cometen atentados en la zona del conflicto mapuche”, diario electrónico Soy Chile, 26 de febrero de 2014,         http://www.soychile.cl/Temuco/Policial/2014/02/26/233250/Carabineros-tendria-identificados-a-quienes-cometen-atentados-en-la-zona-del-conflicto-mapuche.aspx

Weftun. “EL pensamiento emancipatorio de la Coordinadora de Comunidades Mapuche en Conflicto (CAM). Una estrategia de liberación nacional mapuche”, http://www.weftun.org/ANALISIS/proyectopolitico.html

* Mauricio Heise Vargas. Administrador Público, Licenciado en Ciencias Políticas y Administrativas, Máster en Estudios sobre Terrorismo.

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