La Estrategia de la Coordinadora Arauco Malleco

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La Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco Malleco (CAM) que surge en 1998, desde los sectores más radicales mundo mapuche, plantea un proyecto orientado a la liberación y reconstrucción del pueblo mapuche, sobre la base de autonomía política y control territorial. También, expresan su lucha contra el modelo económico capitalista, que en el Wallmapu (territorio mapuche) estaría representado por las empresas forestales, agricultores y el Estado. La CAM se plantea como una organización anti-capitalista, autonómica y revolucionaria, promoviendo el uso de la violencia para alcanzar sus fines políticos.

Dada la definición de autonomista, encausa su lucha fuera del sistema de partidos y por sobre todo fuera del marco institucional chileno, es decir, “fuera de marco de dominación”; incluso, en la misma línea de este camino propio, tampoco busca generar alianzas con otras organizaciones mapuches por considerar que éstas operan dentro del marco institucional, lo que implica subordinación al enemigo. La relación que la CAM persigue fortalecer es aquella con las comunidades mapuches, pero en forma independiente.

En el sentido de lo anterior, de autoproclamarse como la única organización mapuche realmente anti-sistémica y revolucionaría, surge la visión mesiánica de considerarse como la punta de lanza de la revolución que liberará al pueblo oprimido, es decir, una visión similar a la figura del partido de vanguardia en el leninismo, pero que en este caso su rol histórico no será guiar a las masas proletarias, sino la liberación nacional del pueblo mapuche. Naturalmente, y para continuar parafraseando la teoría marxista leninista, los militantes de la CAM serían los mejores “cuadros”, ya que han alcanzado cierto nivel de formación política y conciencia revolucionaria, lo que les confiere la idoneidad para efectuar la conducción de su pueblo hacia la liberación.

En la reconstrucción del pueblo mapuche se aspira a la instauración de la organización política tradicional, con sus correspondientes autoridades, como también a la forma de vida comunitaria de los mapuches de antaño. Esta idealizada concepción, definida por la CAM, es supuestamente la aspiración del pueblo mapuche en su conjunto, vale decir, la organización terrorista define los objetivos deseables para su comunidad de referencia, como cual partido de vanguardia leninista.

El uso de la violencia, la CAM lo considera legítimo, ya que según han señalado, se trata de un pueblo oprimido con derecho a la rebelión, por lo que sería válido el empleo de acciones de resistencia, entendiendo ello como el argumento con que dicha organización justifica el uso de la táctica terrorista. Desde el discurso violentista se consideran los ataques como la defensa de un pueblo-nación.

La estrategia respecto al uso de la violencia tiene tres formas de acción complementarias:

  • Acciones de recuperación: Ocupación ilegal de predios, que en el marco de su estrategia denominan recuperaciones productivas; como expresión de lucha, resolución de necesidades materiales y acto de protesta.
  • Acciones de autodefensa: Enfrentamientos con la policía, especialmente en el contexto de las acciones de recuperación y en respuesta al accionar policial.
  • Acciones de resistencia: Atentados terroristas incendiarios (contra maquinaria, infraestructura y transporte), los cuales se ejecutan sistemáticamente, como medio de sabotaje y con la finalidad política de interrumpir la economía del enemigo. Son desarrollados por comuneros y por los órganos de resistencia territorial (ORT).

Para estas acciones cobran relevancia las comunidades radicalizadas y los ORT que actúan en forma independiente e inconexa, ya que cuentan con libertad de acción, de modo de generar un vasto movimiento mapuche bajo el paragua y liderazgo de la CAM. En este sentido, dicha organización inspira e instiga los ataques, no obstante deja la ejecución en manos de quienes tomen la iniciativa, sobre todo sus ORT, para que actúen por cuenta propia tal como explícitamente se anunció en un comunicado de prensa de enero 2016, colgado en su página Weftun, en que se señala: “daremos libertad de acción a nuestros ORT-CAM, los cuales podrán definir sus acciones de acuerdo a sus criterios, respetando nuestra ética, normas y fundamentos políticos estratégicos como organización mapuche”.

Concretamente, la Coordinadora Arauco Malleco, como organización que usa y promueve la táctica terrorista, no ejecuta materialmente la totalidad de los atentados, sino grupos afines, incluso algunos de asociación transitoria, siendo sus células (ORT) las encargadas de realizar ataques, sobre la base de la estrategia diseñada por la CAM.

Por cierto, al igual que ocurre con otros grupos terroristas, de acuerdo a la experiencia internacional, existen sobre la base de perfiles y habilidades personales, tareas diferenciadas de dirección, planificación, activismo, ejecución de atentados, formación política, entre otros. De esta natural especialización surge la figura de los “weichafe”, concepto tomado de antaño para denominar a los actuales guerreros mapuches, es decir, a quienes llevan a cabo los atentados terroristas. Así mismo, la Dirección está compuesta por los militantes con mayor trayectoria de la organización.

Se debe aclarar que, la relevancia que adquiere la Coordinadora en la generación de violencia es indiscutible, tanto en la ejecución como en la instigación, pero no es el único grupo que opera en las tres regiones, ya que en esta órbita radical también coexisten otros grupos con relativa cohesión organizativa pero que también adhieren al uso de la táctica violenta, incluso ex miembros “descolgados” de la CAM. Lo complejo de la presencia de otros actores terroristas radica en que no siguen las directrices de la Coordinadora, en orden a evitar atacar o dar muerte a personas en los atentados.

La CAM se encontraría en un proceso de acumulación de fuerzas para generar capacidades de enfrentamientos superiores, por lo que es un fenómeno en evolución. La agenda terrorista de este grupo posee como foco central la obtención, por la vía de la violencia, de autonomía y territorio; siendo un elemento a considerar a la hora de diseñar cursos de acción para la contención del terrorismo, que la CAM niega la obtención de conquistas vía negociación u otorgamiento del Estado, sino como fruto de su propia lucha a través de la violencia, no obstante, es a lo menos cuestionable la viabilidad de una supuesta restitución de territorio.

Los terroristas sobreestiman sus posibilidades de éxito, y eso ocurre con el fenómeno del terrorismo en general, debido a que las evaluaciones que realizan están condicionadas por elementos ideológicos y sentimientos como ira y deseos de venganza, por tanto, si bien su cálculo puede estar alejado de la realidad, ellos depositan su confianza en la estrategia de violencia trazada.

El constructo ideológico de la CAM si bien podría considerarse rudimentario, ha conseguido la radicalización violenta de jóvenes en la denominada macro zona de conflicto indígena, además, de impulsar una campaña terrorista con proyección de incrementarse, según los apoyos internacionales, entrenamiento que logren los militantes y base social de apoyo.

Por último, de acuerdo al Barómetro de Conflictos con Connotación Indígena, elaborado por la Multigremial de La Araucanía, en el año 2015, en las regiones del Bío Bío, La Araucanía y Los Ríos; se produjeron un total de 298 hitos violentos, que incluyen atentados incendiarios y otros delitos diversos, concentrando la región de La Araucanía 210 de dichos hitos, de los cuales 143 corresponden a la Provincia de Malleco, siendo las comunas de Ercilla y Angol las que reúnen la mayor cantidad de hechos. Esta medición destaca respecto a la intensidad que, se observa mayor coordinación en la ejecución de atentados, aumento en el uso de armas de fuego e incremento en la cantidad de individuos involucrados. Cabe señalar que dicha tendencia se encuentra en alza en lo que va del 2016.

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La violencia de la Araucanía es Terrorismo

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En la denominada Macro-Zona de Conflicto Indígena, es decir, en las regiones de La Araucanía, Bío Bío y Los Ríos; sistemáticamente se producen ataques incendiarios como medio de lucha para la obtención de territorio y autonomía política, por parte de la Coordinadora Arauco Malleco y grupos afines, quienes planifican y ejecutan los atentados, ya sea al amparo de la oscuridad de la noche o como emboscadas, combinándolos con enfrentamientos con la policía y con ocupaciones ilegales de predios rurales.

A partir de lo anterior, se ha generado una discusión en la sociedad chilena respecto a si esos hechos de violencia constituyen “terrorismo”. Concretamente, no se pone en duda la existencia de las acciones violentas sino específicamente si corresponde o no ser calificadas como terroristas. En dicha disputa el gobierno ha tomado partido por la opción “no”.

En este dilema, la mayor dificultad es que no existe una definición de terrorismo, única y aceptada universalmente; muy por el contrario, son múltiples definiciones que subrayan o enfatizan uno u otro factor presente en el fenómeno terrorista, las cuales han sido elaboradas por académicos, gobiernos, ejércitos y organismos internacionales; por tanto, la falta de consenso posibilita que un mismo fenómeno de violencia, según el prisma de donde se le mire, pueda o no ser catalogado como terrorismo. Por otra parte, la experiencia internacional demuestra que la conveniencia política hace que muchas veces el concepto sea utilizado para menoscabar a la oposición política, como también, a la inversa, catalogar de “luchadores sociales” a quienes emplean la violencia terrorista; según los intereses y/o prisma ideológico del observador.

Dicho lo anterior, emplearemos una definición general de terrorismo, porque finalmente lo medular es el concepto y la caracterización que de ello deriva, a fin de realizar un contraste objetivo con los hechos de violencia de la zona de conflicto indígena.

Para establecer una definición general, y luego de analizar las existentes sobre la base de la experiencia internacional, se puede entender el terrorismo como una táctica, consistente en la ejecución sistemática de actos de violencia con fines políticos, religiosos o ideológicos; para influir sobre una audiencia.

A partir de la definición, lo primero que debemos comprender es que se trata de una táctica, es decir, es un método o procedimiento que se utiliza para alcanzar un objetivo, preferentemente político, vale decir, el método terrorista es la ejecución planificada de actos de violencia, como camino escogido para alcanzar los resultados, como pudiese ser -en el caso específico del terrorismo mapuche- la liberación de un pueblo supuestamente oprimido. La elección de esta táctica dice relación con una posición asimétrica respecto a un poder superior, dado que, por ejemplo, la Coordinadora Arauco Malleco no dispone de los medios para enfrentar militarmente o a través de la táctica guerrillera al Estado de Chile.

La violencia como elemento central de esta táctica es premeditada y dosificadamente aplicada, en forma de actos de violencia que se repiten, ya sea como atentados con explosivos, ataques con armas de fuego u otros, como también atentados incendiarios (tal como los perpetrados en la zona de La Araucanía). Como se ha señalado, en materia de conceptualizar el terrorismo no existen absolutos, y en este sentido es relativo que exclusivamente se trate de hechos sistemáticos, pues también se ha sostenido que podría darse un único atentado pero con motivaciones políticas para considerarse terrorismo, aún cuando no se cumpla con la condición de secuencial. Cualquiera sea el enfoque que se considere respecto a este punto, resulta evidente que los hechos de la denominada zona de conflicto cumplen la condición para rotularlos como terrorismo.

En cuanto a las motivaciones para usar este método de lucha encubierta, tomando  caso de La Araucanía, a diferencia de lo que muchas personas pudiesen pensar en cuanto a que la violencia se desarrolla únicamente en pos de obtención de predios agrícolas, es decir la recuperación de hectáreas de tierra invocando derechos ancestrales, la lucha violentista también persigue fines de trascendencia histórica: La liberación Nacional del Pueblo Mapuche, con su autonomía política y control territorial. Cabe aclarar que, en lo que específicamente a las tierras se refiere, los étno-nacionalistas aspiran a un territorio propio en el cual, según su propio discurso, reconstruir la Nación Mapuche.

Normalmente se observa confusión en cuanto a la categorización de terrorismo sobre la base de los mecanismos de violencia, en orden a suponer que toda expresión de terrorismo, para ser considerada tal, necesariamente debe incorporar atentados con explosivos, lo que encierra un equívoco, ya que el instrumento a usar no cobra relevancia, sino la motivación en cuanto a fines políticos e ideológicos. Un acto terrorista se ejecuta para generar propaganda respecto a una determinada causa, por tanto, atentados incendiarios concuerdan con el esquema planteado, sobre todo por tratarse de acciones planificadas y dirigidas a audiencias específicas.

Respecto a la dimensión de propagandística, los atentados incendiarios  buscan atraer la atención sobre su causa, intimidar a quienes consideran responsables de un permanente atropello al pueblo mapuche, el capitalismo, que se expresa mediante el Estado neoliberal, las empresas forestales y los agricultores.

Para ningún gobierno resulta cómodo admitir que existe terrorismo, ya que ello constituye un reto al poder y al orden establecido, ósea una mancha en su imagen de gobernabilidad, por tanto, es comprensible la principal razón que impide al Gobierno de Chile admitir que la violencia de la zona de La Araucanía (tres regiones) constituye terrorismo. Claro está que, en ese afán de negar el fenómeno, por razones de imagen e ideología, el gobierno ha llegado a límites irrisorios, por ejemplo, caratular esta expresión de terrorismo con rebuscados eufemismos como “violencia rural” o el hecho de presentar una querella judicial invocando la ley de conductas terroristas mientras públicamente señala “vamos a utilizar la herramienta de la ley antiterrorista, pero, esto no es terrorismo”.

Es necesario distinguir que, dentro del mundo mapuche sólo una minoría ha experimentado un proceso de radicalización violenta y asumido la táctica terrorista, no obstante, dicha minoría utilizando la violencia como medio de propaganda concita mayor atención respecto a la causa política que promueven, que es la liberación nacional.

En el sentido de lo anterior, estamos en presencia de una manifestación de terrorismo que cuenta con una organización clandestina (CAM), la cual dispone de cierta estructura organizativa, inspira atentados, realiza comunicados de prensa adjudicándose dichas acciones, y además, promueve públicamente el uso de la violencia con fines políticos.

En conclusión, sobre la base de una caracterización general, evidentemente se trata de una expresión de terrorismo, la cual constituye un reto en materia de Seguridad Pública.

 

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Motivaciones individuales para implicarse en actividades terroristas en La Araucanía

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Al igual que en otras expresiones de terrorismo, no existe un perfil único de quienes se implican en actividades terroristas, aún cuando puedan darse algunas características comunes entre quienes atraviesan por un proceso de radicalización violenta y asumen una ideología que justifica el uso de la violencia con fines políticos, que en el caso del terrorismo nacionalista mapuche dichos fines son la autonomía política del pueblo mapuche, dotada de control territorial, como condiciones necesarias para la “liberación nacional”.

Las motivaciones individuales que llevan a un joven mapuche a  implicarse en actividades terroristas se podrían resumir en tres categorías:

Motivaciones de Racionalidad: Surge del análisis acerca del objetivo político (la liberación nacional) respecto a los medios que se disponen, determinando que con dichos medios es factible alcanzar el objetivo. Para estos efectos podemos entender los medios como organización que lidera la lucha, cantidad de activistas, adhesión de las comunidades al mensaje emancipador, etc. Dicho de otro modo, el futuro terrorista a través de una reflexión podría llegar a la conclusión que la estrategia violenta de la Coordinadora Arauco Malleco constituye el camino con mayor viabilidad para lograr la ansiada liberación, y considera que ello no es posible lograrlo por otras vías como la participación política. Naturalmente, en este cálculo el individuo opta por la táctica terrorista porque comprende racionalmente que los adeptos a su causa no dispondrían de los medios para enfrentarse militarmente al Estado chileno, por razones obvias, por tanto, desde su posición de debilidad frente al poder estatal es su forma de hacer la guerra.

Motivaciones de Emotividad: Se trata de sentimientos y emociones como impuso para el paso a la violencia.

  • Sentimientos negativos, como odio o deseos de venganza a causa del atropello al pueblo  mapuche, por la exclusión étnica y por injusticias. En este sentido, la CAM en su discurso apela a la emotividad reforzando la idea de pueblo oprimido, usurpado y atropellado.
  • Sentimientos positivos, como afecto de pareja, lazos de amistad, etc; que facilitan la radicalización y el enganche.

Motivaciones de Identidad: Dice relación a como quiere ser percibido por los demás el individuo, en términos de buscar reafirmar su pertenencia a su colectivo de referencia, que en este caso es el pueblo mapuche, por lo cual asume la identidad colectiva del indigenismo radical; es decir, se trata de afirmar una identidad colectiva mapuche ante los demás y ante sí mismo. Los terroristas se perciben como miembros de una comunidad de referencia más amplia, el pueblo mapuche, al cual consideran agraviado y sus intereses amenazados, por lo que elaboran argumentos que justifican el uso de la violencia. El sentido de pertenencia grupal también es importante a la hora de implicarse en actividades terroristas, por ejemplo, la afinidad que siente una persona con los miembros del órgano de resistencia territorial, es decir, con su célula terrorista; entendiendo que forjar esa identidad es facilitada por lazos de amistad con los integrantes del grupo, con quienes existe el lazo del secreto de las acciones clandestinas.

Estas motivaciones en cada persona se combinan de forma variable y puede tener mayor preeminencia una sobre otras.

Resulta necesario distinguir que los individuos que, alentados por el discurso de la Coordinadora Arauco Malleco, efectúan atentados incendiarios, ya sea se trate de comuneros o estudiantes universitarios, no es que padezcan un síndrome psicológico que los lleve a cometer atentados en forma compulsiva, sino que optan por un METODO de influencia sociopolítica, respecto a una causa.

En este análisis, también deben considerarse otros factores, como el entorno, respecto a su influencia en la radicalización violenta, ya que crecer en un ambiente familiar marcado por el indigenismo radical sin duda será un factor preponderante.

En definitiva las motivaciones descritas se dan en el marco de un proceso de radicalización violenta por la que atraviesa un individuo y que lo hacen optar por la vía de la violencia para supuestamente liberar a un pueblo oprimido.

 

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