La Red Weichan Auka Mapu

Simbolo_weichan_auka_mapu

 

El 20 de abril, mediante un comunicado, se dio a conocer ante la opinión pública el grupo Weichan Auka Mapu (Lucha del Territorio Rebelde), en el cual explican sus objetivos y se adjudican más de 30 atentados entre las regiones del Bío Bío y Los Ríos, ejecutados desde el 2013 a la actualidad. Su símbolo, un Kultrún atravesado por una lanza y una escopeta ha sido encontrado en panfletos en los lugares de atentados.

Del análisis del comunicado se desprende la similitud con los postulados ideológicos de la Coordinadora Arauco Malleco, es decir, esta organización también adscribe al Etno-Nacionalismo y al mensaje de la liberación.  Al respecto, se debe comprenderse el rol de la CAM no sólo en su dimensión de ejecutora de atentados, sino también como una organización que difunde sus fundamentos ideológicos e inspira atentados; a partir de su auto-designado rol de vanguardia de la lucha de liberación nacional. Concretamente, la CAM ha potenciado la construcción de un movimiento radical y nacionalista un tanto difuso, del cual forman parte la esfera inmediata de la organización, donde se encuentran los denominados Órganos de Resistencia Territorial (ORT), los cuales funcionan en forma descentraliza; como también, grupos que operan al margen de la estructura de la CAM, pero que comparten sus postulados respecto a la Liberación Nacional.

En el contexto de lo anterior, Weichan Auka Mapu plantea que su lucha, que denomina de resistencia, es por la autonomía política del pueblo mapuche, siendo fundamental para ello el control territorial, la reconstrucción del territorio mapuche, incluyendo la organización política dada por autoridades tradicionales: “ocupación de control territorial de menor a mayor escala de los espacios usurpados por toda forma de opresión winka, hasta lograr como pueblo mapuche la verdadera autonomía”.

El mencionado comunicado expresa la aspiración de la “reconstrucción política, cultural, socio-organizacional y territorial, alejada de todo pensamiento occidental, ya sea de partidos o ideologías políticas de izquierda, marxistas, anarquistas, social demócrata y todas ideas ajenas a nuestra cosmovisión”. Este lineamiento es similar a los postulados autonomistas de la CAM, al igual que la idealización de la vida comunitaria de los mapuches de antaño.

En el centro de su discurso se encuentra la visión, tan recurrente en la mayoría de las expresiones de terrorismo de cualquier sello, de comunidad de referencia víctima, es decir el pueblo mapuche, cuyos intereses se perciben como amenazados, denunciando injusticias y agravios, ante lo cual se elaboran argumentos justificadores del empleo de la violencia. En este sentido, el comunicado identifica al Estado chileno y su modelo económico como responsable del despojo de tierras y ocupación genocida. El uso de la violencia lo presentan como un medio para hacer frente al exterminio del pueblo mapuche.

En definitiva, las motivaciones ideológicas son expresadas con la siguiente declaración: “Abrazando la lucha nacionalista revolucionaria mapuche y rompiendo con toda forma de dominación capitalista, la práctica de la reconstrucción nos hace ser por tanto anticapitalistas y anticolonialistas”.

Específicamente en lo referente al uso de la violencia, planteada en el comunicado como resistencia, la responsabilidad de los atentados es traspasada al Estado como “respuesta obligada a la violencia sistémica que ha ejercido el estado chileno contra nuestro pueblo mapuche”, expresándose como justificada la incorporación del elemento armado, vale decir el uso de armas de fuego. Al igual que la Coordinadora Arauco Malleco, Weichan Auka Mapu explica que sus acciones de violencia son dirigidas a objetivos de carácter material, ya sea maquinaria agrícola, forestal, casas patronales e infraestructura productiva, incluso se plantea como  parte del código de lucha el respeto a la vida humana.

En el plano de la estructura organizativa, esta agrupación debe entenderse no como un grupo férreamente organizado, sino más bien como una reducida red de pequeñas células coordinadas, en la lógica del movimiento autonomista mapuche; de hecho, en el citado comunicado se emplea el concepto de “alianza” para referirse a la organización, indicando que forman parte de ella “diversas reducciones, como también sectores mapuches que fueron desplazados forzadamente”. Concretamente, no se trataría de un grupo cohesionado, con una marcada estructura jerárquica, sino como una agrupación un tanto más difusa con lógica de red.

Indudablemente el surgimiento de este emprendimiento terrorista ha rivalizado el protagonismo con la CAM, ya que esta última organización se concibe a sí misma como la punta de lanza a la liberación nacional, similar al rol que ocupa el partido de vanguardia en la visión leninista, por lo cual, ceder protagonismo y liderazgo no está entre las posibilidades deseadas. Al respecto, en el comunicado del 20 de abril, además de hacerse un reconocimiento a la CAM por su “política de confrontación”, se envía un mensaje de unidad frente a un objetivo común: “A nuestros hermanos de otras orgánicas mapuches llamamos al Llamuwun (respeto) entre Weichafe (guerreros) y a no caer en la descalificación ya que sólo destruye el camino común hacia la liberación”.

En el sentido de lo anterior, si bien existe un proyecto aparentemente similar entre ambas entidades, en términos tácticos de la definición de destinatarios de atentados, se observa una discrepancia respecto a atentar contra iglesias, ya que mientras la CAM ha señalado que “quemar iglesias no es resistencia”, la otra agrupación lo justifica aduciendo el rol histórico que habría desempeñado la iglesia católica en el sometimiento y dominación del pueblo mapuche, tanto en lo referido a ocupación territorial como a sus creencias religiosas, por lo que califican como medidas de justicia el ataque a templos religiosos. Cabe precisar que, la situación que gatilló los ataques fue el desalojo del Seminario San Fidel en Padre Las Casas, que había estado tomado por dos años.

En la opinión pública han surgido dudas respecto a la existencia de esta organización, ante lo cual podría señalarse que tal vez no sería un grupo desde la perspectiva de lo que entendemos como tal, en cuanto a la formalidad y estructura, pero sin duda que se evidencia un patrón común en la forma de actuar, lo que implica coordinación entre personas con un propósito común, y que además residen en dos regiones, pero que tienen un nexo, cierto grado de conexión. Eso es Weichan Auka Mapu, y por muy difuso que sea, incluso si se tratara de un inconexo ORT de la CAM, constituye una amenaza real.

 

1459482833-incendio-iglesia

La amenaza del Salafismo Yihadista: La situación de Chile

foto_0000000220160308100351

Introducción

Recientemente el mundo se consternó al ver los sucesos de Bruselas, en donde terroristas suicidas cometieron atentados en el aeropuerto y en una estación del metro, con un saldo de más de 30 muertos y 200 heridos. Frente a ese horrendo escenario, son muchas las personas que se preguntan acerca del propósito y motivaciones de los perpetradores para cometer tales actos, que demuestran la falta total de compasión hacia víctimas inocentes.

El fenómeno del terrorismo internacional, o mejor dicho el Salafismo Yihadista, representa un peligro a la seguridad de los Estados, ante lo cual se diseñan distintas mediadas, a fin de prevenir, neutralizar y combatir dicha expresión de violencia.

Chile, en  el  contexto  de  los  desafíos  que  genera  la  globalización, debiese  establecer estrategias que posibiliten anticiparse a nuevos desafíos en materia de Seguridad Pública, como lo es el terrorismo, en cualquiera de sus facetas, como pudiese ser el terrorismo internacional u otras expresiones internas. Para ello, el Estado chileno, requiere adoptar mediadas tanto en  la prevención como en  el combate al terrorismo, lo que involucra a instituciones policiales, de inteligencia y al propio poder Ejecutivo.

En la actualidad, para el Estado Chileno el terrorismo, particularmente el de naturaleza yihadista, no constituiría una prioridad de seguridad, pero se requiere analizar las posibilidades de que puedan desarrollarse actividades de esta expresión de terrorismo en suelo chileno.

El terrorismo Salafista Yihadista

El Salafismo Yihadista, en términos ideológicos, persigue el rescate de los valores originales del Islam, que incluye la imposición de un modelo de organización social basado en el idealizado estilo de vida de la comunidad islámica primitiva establecida por Mahoma y sus primeros seguidores, los salaf, de donde deriva el término salafismo. Cabe distinguir que no todos los movimientos salafistas son violentos, sin embargo en la segunda mitad del siglo XXI surgirá el Salafismo Yihadista (De la Corte, 2007: 39).

 Los salafistas yihadistas  también creen en conformación de un Califato, entendido como fusión de autoridad religiosa y política. Por esta última razón, el grupo terrorista autodenominado como Estado Islámico, justamente lleva ese nombre, como reflejo de su pretensión de ser un Estado, es decir, un califato en donde se gobierne mediante las leyes islámicas llamadas Sharia. Se busca transformar la vida social y política de los países musulmanes mediante la implantación de la sharia como norma fundamental. A decir verdad, si bien se trata de un grupo terrorista y en ningún caso un Estado, es innegable que ejercen control territorial y autoridad en los hechos, sin embargo ello no les confiere el estatus de Estado.

Lo primordial del Salafismo Yihadista es que persigue, no sólo volver a los valores originales del Islam, sino también a la forma de vida de los primeros musulmanes, lo que implica oposición a todo lo que  haya  entrado  en  la  sociedad  musulmana  como  la  innovación (Martin, 2005: 35); mediante el camino de la violencia. Es precisamente este el rasgo distintivo del Yihadismo respecto a otras formas de Salafismo, es decir, el uso de la táctica del terrorismo.

Los militantes del Estado Islámico creen en el deber de emplear la violencia terrorista para su causa, la Yihad o esfuerzo en la senda de Alá, que obedece a una interpretación radical y sesgada de un precepto coránico, el cual en realidad apunta al esfuerzo individual para convertirse en mejor creyente y no al uso de la violencia; lo que implica, según su visión, castigar al infiel, en el marco del objetivo de largo plazo de lograr el dominio del Islam respecto al mundo occidental, para lo cual usan tanto la táctica terrorista como la táctica guerrillera. En la mentalidad de los yihadistas, ya sea el Estado Islámico o Al Qaeda u otros grupos afines, subyace una visión fanática y totalitaria de su religión, donde las enseñanzas del Corán son interpretadas de una forma radical y política.

El Yihadismo es también un fenómeno de naturaleza transnacional, debido a que de una u otra manera atraviesa fronteras estatales, básicamente porque quienes lo ejecutan mantienen estructuras organizativas o desarrollan actividades violentas en más de un país, incluyendo por lo común territorios sobre los cuales no tienen jurisdicción alguna las autoridades a las que dirigen en última instancia sus demandas. Esto significa que los actos de violencia involucran a más de un Estado y con frecuencia a individuos de dos o más nacionalidades, tanto por lo que se refiere a los terroristas como a sus víctimas (Reinares, 2005: 2). El Yihadismo, por tanto, no está delimitado a un país o un área geográfica determinada, sino que opera a través de organizaciones y células ubicadas en diversos países, que luchan por la Yihad global.

En Europa la situación es compleja, ya que el peligro de esta expresión de terrorismo no viene únicamente de alguna célula del Estado Islámico proveniente del extranjero, sino también de segundas o terceras generaciones de inmigrantes que son parte de la sociedad de acogida, y peor aún: ciudadanos de países europeos que se radicalizan. El terrorismo yihadista constituye una seria amenaza a la seguridad de los países, pues la Yihad, moviliza a radicales islámicos a nivel global, muchos de los cuales  acuden a combatir a Siria e Irak, escenarios donde adquieren entrenamiento y además adoctrinamiento ideológico.

Por ende, el reclutamiento de miles de individuos europeos comprometidos con la yihad y la violenta defensa dogmática y territorial del Islam y de medio oriente, ha logrado encender las alarmas en el viejo continente temiendo que estos individuos, tras profundizar su extremismo religioso y luego de haber adquirido una experiencia en combate, puedan retornar a sus países de origen y perpetrar actos de violencia en contra de sus sociedades abiertas y multiculturales (Melamed, 2016: 79).

Sobre la base lo anterior, se debe aclarar que en el terrorismo yihadista no existe un perfil definido de potenciales terroristas que permita identificarlos y anticiparse a la amenaza, siendo, por ejemplo, variados los niveles de escolaridad, de situación socioeconómica, entre otros; sin embargo, en el reciente caso de Bélgica se ha visto que los yihadistas generalmente son jóvenes que provienen de barrios de mayoría musulmana. En este sentido, el magnetismo que ejerce el yihadismo sobre los jóvenes podría explicarse en parte por la marginalidad y alineación en que viven muchos de ellos, europeos de origen árabe y de religión musulmana; nacidos y educados en países en que la prédica oficial proclama la igualdad de derechos y oportunidades, pero la experiencia cotidiana les indica otra cosa, por lo cual se sienten discriminados en la búsqueda de empleo, arriendo de casas, obtención de préstamos; en fin, en muchas gestiones incluso con el sector público (Sohr, 2015: 17).

En el caso de estos jóvenes, experimentan crisis de identidad y discriminación, lo que facilita su adhesión al mensaje radical, por lo que buscan amistad con personas que se encuentran en su misma situación, para sentirse parte de una comunidad mayor, que les proporciona sentido de pertenencia, es decir, vale decir, sentirse parte de la Umma, que es la comunidad de creyentes musulmanes.

Conocer todo el proceso previo, que atraviesa un individuo antes de participar activamente en actividades terroristas, requiere un análisis en profundidad de sus experiencias de vida, sus relaciones interpersonales, filosofía y esquemas de pensamiento, por lo cual no existe una determinante específica.

En el sentido de lo señalado anteriormente, y en términos generales, existen factores de riesgo respecto a la participación en el terrorismo (Horgan, 2007: 25):

  • Experiencias personales- que pueden ser reales o imaginarias- de haber sido víct
  • Experiencias en torno a la participación. Atractivos tales como el entusiasmo, la misión, el sentido del propósito.
  • Identificación con una causa, asociada frecuentemente con alguna comunidad víct
  • Socialización a  través  de  amigos  o  familiares,  o  haber  sido  criado  en  un ambiente particular
  • Oportunidad para expresar interés y avanzar hacia la participación.
  • Acceso al grupo relevante

Para hacer frente al terrorismo los Estados generan respuestas políticas, jurídicas y policiales. Idealmente existiendo una coordinación y complementariedad entre estas respuestas. Ello es fundamental, sobre todo considerando, la complejidad de la amenaza del yihadismo, en cuento a su descentralización operativa y su entramado diluido en un movimiento de alcance mundial.

La experiencia europea demuestra que, la falta de coordinación entre los tres ámbitos ha contribuido a  prolongar   la  presencia de la  actividad terrorista  en los Estados democráticos, poniendo en evidencia la existencia de tensiones de difícil resolución entre los ámbitos políticos y funcionariales (Jaime, 2002: 70). El combate al terrorismo presupone una actitud proactiva del poder ejecutivo, por cuanto le corresponde diseñar políticas en esta materia y la dirección de los organismos de seguridad; organismos que, por ejemplo, en los casos de aquellos ocupados de la labor de inteligencia, requieren mecanismos de coordinación, poseer una estructura funcional y además contar con recursos humanos calificados que posibilitan la necesaria prospección inherente a esa actividad.

La preocupación a nivel global por el yihadismo no es nueva,  de hecho, el 11-S marca el punto de inflexión en cuanto a dimensionar al Salafismo Yihadista como una seria amenaza a la seguridad de los Estados, generándose coordinación internacional en materia antiterrorista y contraterrorista, y por cierto, estableciéndose como consecuencia de ese suceso tratados, instrumentos jurídicos internacionales y medidas institucionales, con una lógica de cooperación y un creciente esfuerzo por implementar trabajo en red, en algunos casos con éxito y en otros casos con un déficit respecto a su eficacia.

Amenaza terrorista sobre Chile

Si bien en Chile no se registrarían expresiones organizativas del yihadismo, se trata de un régimen democrático, con alto grado de desarrollo institucional, donde están garantizadas libertades de expresión y de asociación, que podrían aprovechar los yihadistas para difundir su mensaje radical; ya que los terroristas utilizan las garantías de la sociedad democrática en su contra. Además, Chile cuenta con una economía emergente con sofisticadas plataformas de negocios, las que podrían constituirse en  posibilidades a la financiación del terrorismo.

En el sentido de lo anterior, estas condiciones apuntan en dirección a la operación desde Chile y no necesariamente a la conformación de células en su territorio.

Entre  los  factores que contribuyen a considerar la  instalación del  yihadismo  en Chile como poco probable, se encuentra la escasa población musulmana, y la inexistencia de comunidades musulmanas extranjeras en situación de  diáspora, en las cuales pueda  prender  el mensaje del islamismo radical.

En el sentido de lo anterior, si bien Chile puede ser considerado un blanco marginal del terrorismo internacional, no sería un escenario imposible que organizaciones yihadistas podrían utilizar el territorio nacional para atacar intereses  de  otros  Estados o generar financiamiento.

Chile es un país con una baja percepción de amenaza del terrorismo en general, y del terrorismo de inspiración islámica en particular, no obstante ello, la prevención es fundamental con el objetivo de precisamente evitar el desarrollo de actividades terroristas de esta naturaleza en el territorio nacional, sobre todo considerando que en el contexto de un mundo globalizado las ideologías radicales justificadoras de la violencia no tienen fronteras.

En definitiva, respecto a la posibilidad de atentados yihadistas en el país, según el Analista Internacional Raúl Sohr: “Atentados puede haber en cualquier lugar del mundo. Pero Chile es muy seguro, es un país al que es difícil entrar y difícil salir. La PDI tiene un control bastante efectivo. Es una virtud del país. Ninguno es absolutamente invulnerable, pero en Chile es altamente remoto que pueda haber un atentado de esta naturaleza. Además, no hay una comunidad islamista. Es decir, hay suníes, pero son comunidades pequeñas, bastante integradas, que ciertamente no tienen ninguna, ninguna vinculación con el yihadismo. La pregunta es si puede haber un atentado yihadista, creo que no, las posibilidades son remotísimas” (Revista Capital, 2015).

En cuanto a terrorismo de otro sello, en la actualidad se observan expresiones de terrorismo en Chile, con distinto grado de capacidad operativa y de peligrosidad:

a) Terrorismo Nacionalista Étnico: Desarrollado en las regiones de Bío Bío, La Araucanía y Los Ríos; por agrupaciones que adscriben a la autonomía y liberación nacional del pueblo mapuche, cuya expresión típica son los ataques incendiario

b) Terrorismo Anti-sistémico: De baja connotación pública.  Ejecutado  por grupos  de  inspiración  anarquista,  principalmente  en  la  región metropolitana, con escasa capacidad operativa y limitada articulación organizativa, expresándose mediante atentados con artefactos explosivos caseros, sin capacidad de mantener niveles constantes de violencia.

Al respecto, resulta conveniente detenerse en la principal amenaza. Los actos de violencia de la zona de La Araucanía constituyen terrorismo, porque se trata de la ejecución sistemática de acciones de violencia, utilizadas como táctica  política. En este sentido, la principal organización que ha desarrollado e inspirado acciones de terrorismo en la denominada zona de conflicto es la Coordinadora Arauco Malleco, como también otros grupos afines de la órbita del indigenismo radical. La CAM se autodefine como autonomista, anti-sistémica y revolucionaria; planteando que su lucha es de liberación nacional (Weftun, 2013). Resulta evidente la visión mesiánica de entender a su propia organización como la punta de lanza de la liberación de un pueblo que estaría sometido. En definitiva, la CAM mediante su estrategia aspira a obtener autonomía política y territorio para su colectivo étnico de referencia.

Barreras institucionales a la acción del Yihadismo

Chile cuenta con un Sistema Nacional de Inteligencia, que en materia de combate al terrorismo, según la legislación vigente, le corresponde a la Agencia Nacional de Inteligencia la siguiente función: “Disponer la aplicación de medidas de inteligencia, con objeto de detectar, neutralizar y contrarrestar las acciones de grupos terroristas, nacionales o internacionales, y de organizaciones criminales transnacionales” (Ley 19.974, art. 8, letra f). En este contexto, el Sistema de Inteligencia del Estado emplea diversos medios, incluyendo escuchas telefónicas e informantes pagados. Cabe precisar que, existen instrumentos que requieren de la aprobación de un ministro de la Corte de Apelaciones para ser utilizados; estos son la intervención de comunicaciones telefónicas, informáticas, así como escuchas y grabaciones audiovisuales y, en general, la intervención de cualquier sistema con información.

La imprescindible función de inteligencia reclama, en el contexto de los regímenes democráticos, claras directrices ejecutivas, la correspondiente intervención judicial y, por supuesto, una  severa  supervisión  parlamentaria,  por  razones de prudencia preferiblemente a cargo de alguna comisión restringida (Reinares, 1998: 164), tal como lo han hecho los países europeos, Chile está siguiendo dichos preceptos, estableciendo para ello controles parlamentarios, con los debidos resguardos de reservas, a las actuaciones de inteligencia en el combate al terrorismo.

Un avance en los esfuerzos para evitar que potenciales terroristas accedan a recursos es la Estrategia Nacional para la Prevención y Combate al Lavado de Activos y al Financiamiento del Terrorismo. Esta Estrategia integra, organiza y coordina los esfuerzos en prevención, detección y persecución penal que desarrollan, cada una en su área de trabajo, las 20 instituciones, para el combate al crimen organizado. Se trata de una respuesta técnica a los desafíos nacionales en seguridad anti-lavado y contra el financiamiento del terrorismo, en un horizonte de tres años. Parte de la premisa que las instituciones financieras nacionales requieren de herramientas adecuadas para tomar acciones preventivas que mitiguen los riesgos frente al flujo de fondos asociados al terrorismo internacional, que circulan por el sistema financiero global. De esta forma podrán reforzar su capacidad de prevención y detección de operaciones sospechosas, a partir de la dinámica propia y las tipologías de dichas conductas (Gob. de Chile, 2013).

En Chile, en materia de antiterrorismo no existe lógica de coordinación entre las tres respuestas (política, judicial y policial), evidenciándose que se adolece de capacidad de anticipación. La Agencia Nacional de Inteligencia, creada  en  el  2004, coordina  a  la  comunidad  de inteligencia chilena, incluyendo en instancias de trabajo conjunto a representantes de los órganos de inteligencia de las fuerzas armadas; existiendo   falencias debido a sus limitadas atribuciones que establece la ley, siendo criticada por la opinión púbica por no haber anticipado la violencia terrorista étnica en la región de la Araucanía.

Chile no dispone de una estrategia global e integral que establezca coordinaciones entre instituciones del Estado y delimite responsabilidades en cada ámbito de acción, como lo son el antiterrorismo, el contraterrorismo y la gestión de consecuencias. Concretamente, no se ha diseñado una política que aborde frente al fenómeno del terrorismo, medidas defensivas, ofensivas y de protección civil; incorporando elementos como la radicalización violenta o la protección de la infraestructura critica.

En la esfera de la legislación que castiga delitos terroristas, existen falencias, ya que si bien Chile cuenta con legislación antiterrorista, no obstante, ésta presenta algunas deficiencias que le restan efectividad para perseguir delitos terroristas. Se destaca: No se reconoce la finalidad política del delito, no se considera apoyos materiales no monetarios a actividades o grupos terroristas, tampoco se considera el reclutamiento y adiestramiento con fines terroristas, además de existir vacíos respecto a la dispersión de materiales peligrosos. Actualmente se encuentra en el Parlamento proyecto que modifica la normativa actual.

Conclusiones

La seguridad del Estado de Chile frente a la amenaza del terrorismo, no debe descansar sobre la base del diseño de respuestas represivas, a partir de consumados los hechos, sino que se requieren condiciones de seguridad, generadas por respuestas preventivas, de anticipación.  Esto no quiere  decir que se excluya una respuesta represiva, sustentada legalmente a partir de los instrumentos que dispone el Estado, sino que ambas respuestas son  complementarias, pero  es la preventiva aquella que adquiere mayor relevancia por su capacidad de evitar la consumación de daños humanos y materiales originados por el terrorismo.

Es fundamental generar desde la institucionalidad pública de Chile, medidas para prevenir el terrorismo, abordando las causas que originan la radicalización violenta, como también negando a los terroristas el acceso a medios para llevar a cabo atentados y a los objetivos que persiguen. Un elemento central de cualquier estrategia que pudiese diseñarse es evitar que personas se conviertan en terroristas, abordando, desde las políticas públicas, los factores y causas que intervienen en la radicalización.

En materia de institucionalidad antiterrorista, el Estado chileno no posee un organismo encargado de efectuar la coordinación operativa de las policías y de los organismos de emergencia para enfrentar acciones terroristas, como asimismo, recoger la información de bases de datos nacionales e internacionales en el ámbito de  la  lucha contra el  terrorismo. Acudiendo a la experiencia  internacional, un ejemplo de un organismo de esta naturaleza lo constituye el Centro de Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA) de España, sin embargo, cabe hacer presente que cada país diseña sus políticas e institucionalidad sobre la base de su realidad y percepciones de amenaza, por tanto, para el caso de Chile, la ausencia radica en una instancia coordinadora más que en un nuevo organismo propiamente tal.

No cabe duda que el terrorismo yihadsta es una amenaza mundial de carácter difuso, difícil de localizar y predecir, de la cual afortunadamente Chile está exento, no obstante, la prevención y la permanente alerta son de suma relevancia.

En definitiva, el terrorismo, en cualquiera de sus manifestaciones, es una amenaza a la seguridad de la ciudadanía y a la propia convivencia democrática, por lo que el Estado debe generar capacidades de anticipación, a través de una respuesta estratégica, que sea eficiente respecto a los medios que dispone y se enmarque en el respeto a los Derechos Humanos y al Estado de Derecho.

Por último, resulta adecuado reiterar que la importancia de la capacidad de anticipación y prevención para un fenómeno que no representa una alta prioridad, se encamina a construir condiciones de seguridad, dado que se desconoce la tendencia de dicho fenómeno a largo plazo.

BIBLIOGRAFÍA

Cosidó, Ignacio. “La lucha contra el terrorismo internacional: aspectos de defensa”, análisis del GEES, Madrid, 2005.

De La Corte, Luis. “Breve guía sobe la amenaza yihadista”, Athena Paper, vol. 2, N°3, 2007.

Gobierno de Chile. “Estrategia Nacional para la Prevención y Combate al Lavado de activos y al financiamiento del terrorismo”, Santiago, 2013.

Gregory, Frank. “La respuesta interna del Reino Unido al terrorismo global: Estrategia, estructura y aplicación con especial referencia al papel de la policía (DT)”, Real Instituto Elcano, Madrid, 2007.

Horgan, John. “Del perfil al sendero: El reclutamiento, Agenda de Política Exterior de Estados Unidos”, eJournal USA, Número 5, 2007.

Jaime, Oscar. “Policía, Terrorismo y cambio político en España (1976-1996)”, Tirant lo Blanch, 2002.

Martin, Roberto. “El Fundamentalismo Islámico en el Medio Oriente Contemporáneo”, Editorial Universidad de Costa Rica, San José, 2005.

Melamed, Janiel. “Europa ante la amenaza del radicalismo religioso del Estado Islámico”, Revista de Relaciones internacionales – Estrategia y Seguridad, N°11, Bogotá, 2016.

Reinares, Fernando.  “Conceptualizando  el  Terrorismo  Internacional”,  ARI  N°79,  Real Instituto Elcano, Madrid, 2005.

Reinares, Fernando. “Terrorismo y Antiterrorismo”, Paidós Ibérica, Madrid, 1998.

Sohr, Raúl. El Terrorismo Yihadista”, Editorial Debate, Santiago, 2015.

Leyes:

Ley N° 19.974: “Sobre el Sistema de Inteligencia del Estado y crea la Agencia Nacional de Inteligencia”.

Ley Nº 18.314: “Determina conductas terroristas y fija su penalidad”.

Sitios Web:

Revista Capital (2015). “Raúl Sohr: Es improbable un atentado yihadista en Chile”, consultado el 06.04.2016, http://www.capital.cl/poder/2015/11/27/001145-raul-sohr-es-improbable-un-atentado-yihadista-en-chile

Weftun (2013). “EL pensamiento emancipatorio de la Coordinadora de Comunidades Mapuche en Conflicto (CAM). Una estrategia de liberación nacional mapuche”,  consultado el 13.04.2016, http://www.weftun.org/ANALISIS/proyectopolitico.html