El radical discurso nacionalista mapuche y la encuesta CEP

ALGUNAS REFLEXIONES…

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Es interesante contrastar los resultados de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) “Los mapuche rurales y urbanos hoy”, realizada entre los meses de marzo y mayo de 2016, con el discurso autonomista del movimiento nacionalista mapuche, del cual forman parte entidades terroristas como la Coordinadora Arauco Malleco y Weichan Auka Mapu; en términos de los objetivos políticos que dicho movimiento ha definido, es decir, la liberación nacional del pueblo mapuche, incluida la autonomía política y control territorial. Dicho movimiento, que promueve un nacionalismo radical y emplea la táctica terrorista, ante la opinión pública presenta sus objetivos como representativos de los anhelos de todo el pueblo mapuche, al que consideran un pueblo oprimido que lucha por su liberación.

El universo de la encuesta CEP, correspondiente a 370.975 personas, incluyó población mapuche a partir de 18 años (urbana y rural) residentes en las regiones VIII, IX, XIV, X y Metropolitana; ya que en dichas regiones se concentra, según el CENSO 2002, el 90% de la población mapuche. La muestra fue de 1.493 personas que se autodefinen como mapuches, y adicionalmente, se entrevistó a 1.606 personas que no se autodefinen como mapuches.

Al analizar los resultados de la encuesta, es inevitable hacer la distinción entre las demandas del pueblo mapuche en general y las demandas de sectores minoritarios del pueblo mapuche que emplean la violencia con fines políticos, ya que no apuntarían en la misma dirección; dicho de otro modo, la mayoría de los mapuches no persigue el  logro de la autonomía y autogobierno en un determinado territorio, sobre la base de un proyecto de reconstrucción nacional. Sin considerar la escasa o nula viabilidad del proyecto autonomista, es revelador que en la encuesta del CEP una alta mayoría de los encuestados, además de sentirse plenamente integrado a la sociedad chilena (82% mapuche rural y 73% mapuche urbano), manifestó su preferencia porque las comunidades mapuches deberían integrarse más al resto de Chile, 70% mapuche urbano y 75% mapuche rural; mientras que un 21% de mapuches rurales y 26% urbano opinan lo contrario, es decir, la autonomía. Pareciera ser que los postulados de los terroristas no representan las aspiraciones de su colectivo de referencia.

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Siguiendo con el tema de la autonomía, resultan muy ilustrativas las afirmaciones de las orgánicas terroristas. Weichan Auka Mapu, en su comunicado del 20 de abril de 2016, textualmente expresa:

Como planteamiento político, está en proponer a las reducciones que conforman esta alianza, el sentido de la lucha de resistencia, ocupación de control territorial de menor a mayor escala de los espacios usurpados por toda forma de opresión winka, mencionada en un principio, hasta lograr como pueblo mapuche la verdadera autonomía.

En idéntica sintonía, previamente la CAM a través de su página https://www.weftun.org, bajo el título “El pensamiento emancipatorio de la Coordinadora de Comunidades Mapuches en Conflicto (CAM)”, señala:

Para una verdadera liberación es fundamental la reconstrucción de nuestro pueblo con un carácter Nacionalitario. “La reconstrucción del Pueblo-Nación Mapuche” se plantea entonces con un carácter autónomo política y territorialmente, en donde la rearticulación de comunidades permitirá mayores grados de organización. “El mayor grado de conciencia política se expresa en el derecho al territorio”. (…) Sin una base territorial y sin los derechos políticos inherentes, es imposible la autonomía real y se imposibilita el desarrollo de una política de liberación nacional. (…) La liberación implica la posibilidad de dotarse de muchos elementos y así reconstruir las estructuras propias para autogobernarse.

Respecto a lo anterior, siguiendo con la encuesta, ante la pregunta: ¿Cómo cree usted que el Estado debería reparar o compensar al pueblo mapuche? La respuesta con la más alta preferencia es “restituyéndoles tierras”, con 45% no mapuche y 49% mapuche; en segundo lugar se encuentra “reconociendo constitucionalmente al pueblo mapuche” con 16% mapuche y no mapuche. No obstante, lo que llama la atención es que la alternativa “concediéndoles autonomía” ocupa el último lugar de las preferencias con un 9% no mapuche y un 3% mapuche; es decir, sólo un 3% de los mapuches encuestados adhiere a la autonomía pregonada por los violentistas como el ansiado anhelo de su pueblo. En este sentido, el respaldo al movimiento nacionalista hubiese quedado demostrado al escoger la autonomía como primera preferencia, ya que no debe perderse de vista que la recuperación de tierras constituye un importantísimo complemento, pero como tal, como condición inherente a la autonomía política.

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El movimiento nacionalista mapuche, en el contexto de su proyecto, también ha elucubrado una sociedad idealizada como resultado del proceso de liberación, que recoge la forma de vida social de los mapuches de antaño y la organización política dada por las autoridades tradicionales; evidenciándose un énfasis en lo colectivo. En la construcción de esta sociedad idealizada, por parte del pueblo liberado, podría resultar complejo el factor de la propiedad de la tierra, ya que, siguiendo con los resultados de la encuesta, el 86% de los mapuches rurales y un 75% de los mapuches urbanos consideran que el mejor dueño de la tierra deben ser las personas y sus familias, manifestando sólo un 12% y 20%, respectivamente, que la propiedad debe ser de la comunidad.

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En lo referente a la dimensión violenta del conflicto, la mayoría de los encuestados califica la convivencia en La Araucanía como muy violenta, pero lo realmente interesante es que el 55% de los mapuches urbanos y el 64% de los mapuches rurales consideran que no se justifica el uso de la fuerza para reclamar tierras. En definitiva, un 58% de los encuestados no justifica el uso de la violencia, mientras que un 33% opina que se justifica en algunas circunstancias y sólo el 8% opina que se justifica siempre, evidenciándose también una considerable disminución del respaldo al empleo de la violencia respecto a igual medición del 2006. Esto es de suma importancia, ya que le resta legitimidad al uso de la táctica terrorista empleada por los sectores más radicales del nacionalismo mapuche.

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De acuerdo a la experiencia internacional, es recurrente en expresiones de terrorismo de diverso sello esgrimir argumentos que precisan objetivos a los que debe aspirar el colectivo de referencia de los grupos terroristas, que incluyen acciones violentas para supuestamente alcanzar dichos objetivos. Las agrupaciones terroristas que operan en la denominada zona de conflicto mapuche, bajo la óptica de sus preceptos ideológicos, y por ende con una sesgada visión de la realidad, tienen altas expectativas de éxito respecto a los efectos sociopolíticos de su actividad terrorista, lo que naturalmente obedece a un cálculo racional donde sopesan medios y fines, pero que no se condice con la realidad.

Como conclusión, para comprender el fenómeno de la violencia política que afecta a tres regiones del país, debe establecerse la diferencia entre los postulados y demandas del pueblo mapuche versus las del minoritario movimiento nacionalista que actúa en su nombre y representación, con metas ideológicas y tácticas que generan escasa adhesión en la base social, sin embargo, por la dimensión propagandística de la acción terrorista tiende a confundirse esta diferenciación, con el consiguiente peligro que ello representa para el diseño de políticas públicas de contención de la violencia, y sobre todo para las políticas de la relación del Estado de Chile con sus pueblos originarios.