La conexión argentina: Resistencia Ancestral Mapuche (RAM)

 

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“Ni argentinos ni chilenos, somos Nación Mapuche. Todo el territorio libre y recuperado para todo nuestro pueblo” (RAM)

Las autoridades argentinas se encuentran en alerta con motivo del incremento de acciones violentas que están efectuando agrupaciones mapuches radicalizadas, las que sobre la base de un discurso nacionalista, consideran el uso de la violencia como el único camino legítimo conducente a la obtención de un territorio propio, para generar un proceso de liberación nacional, que considera como esencial la autonomía y el autogobierno. De acuerdo al anhelo de los nacionalistas, el Wallmapu (territorio mapuche) se extenderá en ambos lados de la cordillera de Los Andes.

En Argentina los postulados autonomistas son promovidos por un grupo radical denominado Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), que opera desde el 2010, pero alcanzó notoriedad en el 2014 a través de una declaración en la que expresaban sus motivaciones políticas, reivindicando acciones violentas en el contexto de lo que sería su estrategia de liberación nacional. Las acciones reivindicadas fueron el ataque incendiario al refugio Neumayer en Bariloche, como también la quema de una plantación forestal de la empresa Benetton y los ataques al consulado de Chile y  la catedral católica en Bariloche.

Según el citado comunicado, RAM sería parte de un movimiento autonomista mapuche llamado Movimiento Mapuche Autónomo del PuelMapu (M.A.P) el cual estaría “desarrollándose en Neuquén, Rio Negro y Chubut, entre comunidades, organizaciones e individuos que se definen Autónomos, desde hace muchos años”.

Es en la provincia de Chubut donde se concentra las principales acciones por parte del RAM, habiendo realizado quema de maquinarias e infraestructura productiva, a través de atentados incendiarios y otras acciones de sabotaje, consideradas como de “resistencia”. Entre los atentados se cuentan la quema de máquinas retroexcavadoras, de cabañas, además de ataques con armas de fuego.

El principal enemigo del pueblo mapuche, que ha sido identificado por la mencionada agrupación violenta, al igual que sus similares en Chile, es el capitalismo, por lo que han anunciado su propósito de lograr la expulsión de todo lo que consideran como expresiones del sistema económico: Latifundio, empresas transnacionales, petroleras, mineras e hidroeléctricas. En concreto, la lucha se plantea como nacional (del Pueblo Mapuche) y revolucionaria anti-capitalista.

Respecto al conflicto en Chile, para la RAM su lucha es parte de la que realizan en este lado de la cordillera agrupaciones radicales con las mismas motivaciones políticas e ideológicas, existiendo, por tal razón, coordinación y colaboración entre ellas, según se desprende de las declaraciones de la agrupación argentina, en las cuales plantean como objetivo la reconstrucción del Pueblo Nación Mapuche políticamente autónomo, señalando que se trata de una misma lucha que se desarrolla en dos países distintos. De hecho, en el comunicado de noviembre de 2014, refiriéndose a la movilización por la defensa de un espacio sagrado en Río Bueno contra una empresa eléctrica, textualmente se indica: “Reafirmamos nuestro proceder operativo en el mismo marco de Lucha Territorial y de Liberacion Nacional, nuestro accionar concreto es la muestra más real de apoyo mutuo”.

En tanto, desde Chile la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) ha expresado su solidaridad con la lucha que lleva su par en el país trasandino. Mediante un comunicado con fecha 13 de enero de 2017, en que solidariza con las comunidades del lof en resistencia del departamento de Cushamen y con el grupo RAM, debido a que “habrían sido permanentemente violentados y reprimidos por el gobierno argentino a través de su policía”, para hacer frente al “creciente proceso de reconstrucción cultural, social, político y militar de nuestro pueblo nación”, así mismo, señalan la forma en que se traducirá el apoyo: “Que nuestra solidaridad será puesta a disposición a través de acciones y la continuidad del sabotaje al circuito productivo trasnacional, sin transar y con la convicción que es nuestro único camino”.

La coordinación, además de ser explícitamente reconocida por los propios grupos terroristas señalados, también se evidencia en las actividades violentas desarrolladas por el líder de la RAM, Facundo Jones Huala, en el sur de Chile, por lo que es requerido por la justicia chilena, luego que se fugara a Argentina mientras estaba con medidas cautelares por el incendio en el fundo Pisue Pisue en Ríos Bueno (ocurrido en enero de 2013). Lo cierto es que Jones Huala no llevó adelante dichas acciones violentas en solitario, sino que las realizó inserto en una célula local, quienes habrían proporcionado la logística requerida. Actualmente los delitos que se le imputan en Chile son incendio, tenencia de armas e ingreso ilegal al país. Luego que fue rechazada la solicitud de extradición en septiembre de 2016, el Estado chileno apeló y es la Corte Suprema de Argentina que deberá resolver si la acepta o la rechaza.

En cuanto al funcionamiento operativo, al igual que la CAM, que posee células denominadas Órganos de Resistencia Territorial (ORT), la RAM comunicó la conformación de las Unidades Ancestrales de Liberación Territorial (UAL) a las que- según explican en un comunicado- consideran como “embrión para la conformación de la división Puel Mapu de estructuras propias para la resistencia territorial y liberación nacional”. La organización de células obedece a lograr mayor eficacia en la ejecución de la táctica terrorista.

El terrorismo etno-nacionalista argentino aún no reviste la peligrosidad que tiene en Chile, ni tampoco ha alcanzado esos niveles de violencia, ya que en nuestro país se encuentra en escalada y extendido en una amplia zona geográfica. Al otro lado de la cordillera será fundamental en su contención las acciones que impulse el gobierno y el diseño de una estrategia para enfrentar esta amenaza a la seguridad, salvo que se adoptara la formula de la administración Bachelet, consistente en relativizar el terrorismo y bajarle el perfil ante la opinión pública, bajo el pretexto que simplemente se trata de “violencia rural”.

La existencia de la RAM representa no sólo un problema de seguridad pública para Argentina, sino también para Chile debido a la coordinación que se está consolidando con la Coordinadora Arauco Malleco, lo cual  podría impactar en apoyo logístico, traspaso de armamento y mutuo aprendizaje organizacional respecto a desarrollo de atentados, pudiendo influir en el potencial de violencia y en la capacidad para sostener la campaña terrorista. En este sentido, un factor relevante son los apoyos internacionales que logren en lo relativo a adiestramiento y armamento.

En el plano de la difusión del mensaje radical, la colaboración inter-cordillera posibilitaría fortalecer las labores de activismo debido al tránsito de militantes entre ambos países y al activismo digital, aumentando el potencial movilizador, debido a la extensión de la ideología en el colectivo de referencia, además, los individuos implicados en las actividades terroristas percibirían a su movimiento con mayores posibilidades de éxito debido a su internacionalización, con lo que habría mayor cantidad de personas dispuestas a integrar estas agrupaciones.

Es errónea la visión de quienes consideraran las expresiones de violencia mapuche en Chile y Argentina como conflictos locales de cada país, pues este fenómeno debe ser entendido como un mismo conflicto que abarca territorios de la soberanía de dos países, y que si bien existen especificidades locales propias, las demandas dicen relación con un mismo proyecto impulsado por sectores minoritarios, consistente en la construcción de una nación con autonomía política asentado en territorios de ambos países.

En el nivel estratégico, la eficacia del terrorismo se mide por la consecución del objetivo final, la liberación nacional del pueblo mapuche, que en este caso la factibilidad es a lo menos discutible, sin embargo, el éxito también dice relación con alcanzar ciertos avances que no hubiesen sido posibles sin la acción terrorista, como pudiese ser representación política u otras concesiones, aunque no impliquen la autodeterminación, pues el terrorismo, como una forma de comunicación, permite atraer la atención de la sociedad hacia la causa promovida por quienes ejercen la violencia, lo que ya es un triunfo para ellos.

A modo de conclusión, en el contexto de la estrategia que debiese formularse, la coordinación en el área de seguridad entre ambos países es fundamental, en términos de colaboración, sobre todo en ámbitos como la inteligencia, ya que es un fenómeno que se encuentra en escalada, con impacto en la seguridad pública de Chile y Argentina.