La Inteligencia de Fuentes Humanas y contención de la violencia etno-nacionalista

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Los constantes atentados incendiarios en La Araucanía evidencian la fragilidad del sistema de Seguridad Pública respecto a la protección de bienes frente al uso de la táctica terrorista. Una amenaza que se expresa a través de individuos, que luego de experimentar un proceso de radicalización violenta, integran agrupaciones que forman parte del Movimiento Nacionalista Mapuche. Si bien se trata de una minoría radicalizada, la cual promueve postulados políticos a los cuales no adhiere la mayoría del pueblo mapuche, resulta difícil en las zonas rurales donde operan estos grupos distinguir a los violentistas. Es ahí donde la función de inteligencia juega un rol crucial.

La labor de Inteligencia comprende cuatro fases secuenciales, lo que se conoce como Ciclo de Inteligencia:

Dirección: Se determinan las necesidades de información, estableciéndose objetivos, planificación y coordinación de medios disponibles.

Recolección: Corresponde a la obtención de información requerida para análisis y producción de inteligencia.

Elaboración: Es la transformación de la información obtenida en inteligencia, mediante análisis que implica valoración de pertinencia y exactitud, integración con otra información disponible e interpretación del conjunto. Esto es la producción de inteligencia.

Difusión: Distribución de la inteligencia producida, en forma segura y por los medios adecuados, a quienes requieren de ella, como pudiesen ser autoridades o mandos policiales.

La inteligencia, como actividad de búsqueda y tratamiento de la información, la Ley N° 19.974 sobre el Sistema de Inteligencia del Estado, la define como el proceso sistemático de recolección, evaluación y análisis de información, cuya finalidad es producir conocimiento útil para la toma de decisiones. Para efectos del presente análisis, consideraremos la inteligencia orientada a contrarrestar actividades terroristas de acuerdo a los fines de la Seguridad Pública.

La recolección de información para producir inteligencia se desarrolla por distintas vías, que incluyen fuentes abiertas (información pública), como fuentes cerradas que incorporan medios como los sistemas de captación como señales electrónicas (SIGINT) y también fuentes humanas (HUMINT), entre otros. Estos sistemas por lo general son complementarios, pero en el caso específico de actividades terroristas las fuentes humanas son altamente relevantes.

Por Humint (Human Intelligence) se entiende la inteligencia derivada de información proporcionada por fuentes humanas, y que en términos generales es el uso de agentes encubiertos e informantes. En materia de contención de actividades terroristas, el agente encubierto dice relación con la infiltración en la estructura de una organización o grupo terrorista, con la finalidad de proveer de información que permita frustrar sus planes, y por consiguiente, desbaratar la agrupación, como también pudiese ser conseguir pruebas para uso judicial.

Los agentes encubiertos, ya sea funcionarios policiales o de inteligencia, para operar simulan compartir las convicciones políticas de grupos radicales, por lo que son reclutados como integrantes de estas agrupaciones, para desde su interior proveer de información relevante; distinto al caso de los informantes, quienes no ostentan la calidad de funcionarios públicos, pero por encontrarse insertos en determinados ambientes pueden recabar información de utilidad, no obstante, la información que pueden suministrar es parcial.

La inteligencia de Fuentes Humanas constituye una importante herramienta que dispone un Estado para luchar contra el terrorismo, en cualquiera de sus facetas, sin embargo, esta técnica no está contemplada en la legislación chilena para delitos terroristas, pero sí para perseguir el tráfico de drogas.

Pese a los medios de recolección basados en la tecnología, las fuentes humanas son de importancia fundamental, como lo demuestra la experiencia internacional, por el alto valor de la inteligencia que se puede extraer, en forma complementaria con otros medios para determinar aspectos como la estructura organizativa, planificación de un órgano de resistencia territorial (célula) y recursos que disponen.

Naturalmente, mientras mayor sea la implicación del agente en el grupo terrorista, mayor es la expectativa de obtener datos útiles acerca de su modus operandi, jerarquías, relaciones de poder, procesos de reclutamiento, dinámicas grupales y radicalización violenta de sus miembros.

De acuerdo a su operatoria en otros países, el proceso de infiltración puede resumirse de la siguiente manera: Selección del agente, confección de coberturas, solicitud de autorización judicial, definición del proyecto de infiltración, confección de informes, desarrollo de la explotación, extracción, declaración del agente.

La infiltración exige un riguroso programa de formación para desarrollar en los agentes las necesarias habilidades y capacidades para desenvolverse en el escenario operativo, que incorporan habilidades sociales, de manejo de emociones y conocimientos en ideología y características de la identidad colectiva que supuestamente asumirá. Además de tener un perfil profesional idóneo, debe contar con determinadas características psicológicas como lo son la estabilidad emocional o tolerancia a la frustración, entre otros, son necesarias para el desarrollo de una labor tan delicada. La formación profesional de los agentes debe incluir tratamiento de fuentes humanas, interceptación de comunicaciones, técnicas de vigilancia, etc.

La infiltración es compleja, ya que presupone ingresar al grupo, bajo una identidad falsa, simulando compartir determinada visión ideológica, sin levantar sospechas, lo que en el caso de los grupos violentos que operan en La Araucanía, ya sea militantes de los órganos de resistencia territorial de la CAM o de Weichan Auka Mapu, son comuneros o estudiantes provenientes de zonas rurales, incluso en muchos casos existen lazos de parentesco, es decir, son individuos de determinados entornos del indigenismo radical, donde se comparte, por ejemplo, el haber asistido al mismo liceo rural o la pertenencia a una comunidad, por tanto, “se sabe quien es quien” lo que constituye una dificultada para la infiltración de un agente.

La selección de un agente, para el caso de la violencia etnonacioanalista debe considerar la pertenencia a la etnia mapuche, incluyendo características físicas y disponer de una historia personal verosímil, en un proceso que requiere un considerable periodo de tiempo para ganar las confianzas del grupo a infiltrar.

Es necesario hacer la distinción entre agentes infiltrados e informantes, ya que los segundos no son funcionarios públicos, a diferencia del infiltrado quien es un funcionario policial o de inteligencia, los informantes no pertenecen a ninguna institución, pero en su labor son controlados por un funcionario de un organismo público, y obtienen compensaciones económicas por las informaciones que aportan. En los países donde existe la figura del agente encubierto, sus acciones poseen respaldo institucional y se encuentran legalmente definidas e incluso supervisión judicial.

En el plano organizativo, la infiltración presupone proveer al agente de tres coberturas necesarias para realizar su labor: Legal, seguridad y logística. La cobertura legal implica generar la documentación falsa para respaldar la identidad ficticia que asumirá el funcionario, que en el caso de Chile debiese emanar del Registro Civil e Identificación. En materia de seguridad, disponer de medidas para protección del agente, como la existencia de un plan de extracción. La cobertura logística es proveer al agente de recursos económicos e infraestructura, tanto para cumplir su labor como para darle credibilidad a su identidad supuesta.

Cuando se va a utilizar el recurso de la infiltración, en primera instancia se requiere analizar la viabilidad, como también el análisis costo-eficacia que busca determinar si el costo material y humano que requiere la infiltración pudiesen alcanzarse los mismos objetivos pero por otros procedimientos de recolección de información.

Respecto a las limitaciones de un agente encubierto, y sobre la base de la experiencia internacional, si bien éste puede verse obligado a participar en delitos para ganarse la confianza del grupo, naturalmente no puede inducir la comisión de delitos, ya que su rol en ningún caso es el de instigar, como asimismo cometer delitos de homicidio.

La infiltración es una técnica de obtención de información que en Chile está contemplada para la persecución del tráfico de drogas, y la ley expresamente señala que “como agente encubierto o agente revelador estarán exentos de responsabilidad criminal por aquellos delitos en que deban incurrir o que no hayan podido impedir, siempre que sean consecuencia necesaria del desarrollo de la investigación y guarden la debida proporcionalidad con la finalidad de la misma”.

En el sentido de lo anterior, se requiere modificar la legislación de conductas terroristas para posibilitar el uso de esta técnica en el ámbito del contraterrorismo, por su alta eficacia y utilidad para desbaratar agrupaciones radicales, sin embargo, y a diferencia de los grupos delictuales, en el caso de las actividades terroristas la complejidad es mayor, pues dado que la motivación de los implicados no es económica, el agente debe sumergirse en un ambiente hostil donde la motivación está dada por objetivos políticos y un sustrato ideológico.

Este instrumento está contemplado en legislaciones de diversos países, de cuya experiencia se desprende la importancia de contar con un marco legal que regule debidamente las actuaciones en este ámbito, tanto por la vía de contar con protocolo de infiltración, como del correspondiente control judicial y limitar la actuación del agente. Lo que se busca con ello es desarrollar esta labor, en cuando necesaria, en el marco del Estado de Derecho.

De implementarse el uso de agentes encubiertos, mediante la correspondiente modificación legal, en lo relativo a la ley de conductas terroristas, los agentes debiesen ser funcionarios policiales con una adecuada formación para ejercer la labor, debido a que el Sistema de Inteligencia del Estado dispone de la Agencia Nacional de Inteligencia como un organismo de coordinación y producción de inteligencia, mientras que las funciones operativas las asumen fuerzas armadas y policías. En este contexto, Carabineros y PDI cuentan con las capacidades para la formación y entrenamiento de agentes encubiertos.

No cabe duda que en Chile existen las capacidades profesionales para implementar esta técnica de investigación, sin embargo, en el ámbito político no existe consenso respecto a su aplicación, por lo que no ha prosperado en el parlamento, pues equívocamente se percibe como un instrumento que no es compatible con el sistema democrático e incluso se teme que la figura del agente encubierto pudiese tener un uso político, sin embargo, ello se puede prevenir con normas que impidan la utilización del sistema con una finalidad distinta, incluyendo adecuados mecanismos de control.

En definitiva, perfeccionar la legislación antiterrorista es un requisito esencial para enfrentar, con mayor eficacia,  tanto el terrorismo de sello etnonacionalista como prevenir otras expresiones de terrorismo que pudiesen presentarse en el futuro.